El misterio de escribir
Decir que cuando escribo, desde el instante en el que me detengo frente a la hoja, mi cabeza se alinea, sería una falsa ilusión, puesto a que cada vez que el lápiz se mueve, la escritura me envuelve en un mar de palabras infinitas que de pronto aparecen y me aturden; entonces me frustro porque no sé por dónde empezar y me quedo petrificada analizando el vacío del no saber cómo decir. Pero cuando la marea baja y los pensamientos se establecen en una oración, escribir me ordena y me calma. La escritura me abraza… mientras me invita a pensar que la continuidad construye el hábito pero al hábito también lo ayuda nuestra capacidad para compartir la realidad con otros, una realidad vista desde unos binoculares únicos, y cargada de ideología y suposiciones; una que no es en absoluto igual a la de nadie más. Entonces apreciemos cuán únicos nos volvemos al tener el don de la palabra para reflejar la vida de forma irrepetible, y armar una red entre extraños en donde todos vamos en sintonía con l...