Entradas

Querido reloj de arena

Imagen
Voy a empezar por decirte que creí con firmeza que jamás volvería a pronunciarte, y no porque ya no me acuerde de tu nombre, sino porque fuiste la prueba de fuego que me recordó que, si antes pude construirme un bote para volver a mí, es porque siempre tuve la habilidad de hacer de unas ramitas un gran velero. Hoy siento que, aunque me faltara la fuerza para nadar lejos de lo que me hizo mal, encontraría el camino de regreso; aunque fuese caminando sobre el agua. Querido reloj de arena, el tiempo en tu vida me hizo fuerte, me hizo más valiosa; y el tiempo que perdimos por intentar ser algo que a la larga nos drenó el alma, me hace pensar cada día, cuando me río con cada porción de amor que me llega como regalo del cielo, que no podría perder más minutos de mi presente sintiendo miedo. Nunca pude comprender por qué te aterraba tanto que me estuviese rompiendo por dentro. Tal vez pasaste demasiado tiempo, durmiendo dentro del reloj de arena, esperando a que alguno de los dos tuviese el...

Mi mejor momento.

Imagen
Bueno, voy a comenzar por decir que hoy fue un gran día. Hoy me di cuenta de algo impensado hasta ayer y que tan solo necesitó tres cosas de mi parte: la mente clara, el corazón predispuesto y tiempo.  ¿Qué cosa extraña es el tiempo, no? Hoy por hoy es como un “algo” que parece rendidor pero que a la vez nunca nos alcanza, y que además es tan ambiguo que nos genera esa sensación de tenerlo siempre bajo control, aunque a decir verdad todos sabemos que no es así. Pensemos que si el tiempo fuese como un gran bolso tendríamos la virtud de elegir qué incluir en él y qué no, cuándo y cómo ordenarlo según nuestras prioridades; si pudiéramos hacer todo eso sabríamos además cómo tener el control de su peso en nuestro hombro cansado de la queja diaria.  ¿Cuántas veces el peso del tiempo que corre y corre nos provoca ansiedad? El tiempo también es ese “algo” que nos convierte en humanos con un discurso confuso, por un lado queremos que dure más, porque ver que pasa rápido nos da temor a ...

El encierro

Imagen
Ya saben que soy de las personas a la que le encanta hacerse preguntas, y hoy que fue un día infernal me propuse pensar acerca del encierro. Y aunque creo que en este tiempo bastaron lecciones para aprender lo que eso significa, se ve que no fueron suficientes para enseñarnos a planificar cómo salir ilesos de él. Porque estamos de acuerdo con que salir siempre es una opción, ¿no? Que lo que nos mantiene de rehén es la comodidad de sentirnos en cautiverio y el coraje de ir apuntando disparadores mientras vamos analizando cuántas posibilidades tendremos mañana para despertar valientes. Y el coraje que hace latir nuestro corazón muy fuerte es producto de ese golpe que le deberíamos dar al miedo, ese que nos seduce diariamente a quedarnos ahí…esperando a que el momento oportuno parezca ideal, aunque ya lo sea y no lo podamos ver. Encerrada me di cuenta de que no estoy sola y que en la celda de al lado hay otros también, buscando descontroladamente la llave que se olvidaron tienen en la man...

A-diós malos hábitos

Imagen
En una oportunidad escuché que se necesitan 21 días para construir un hábito, y resulta que llevo veintiséis años capacitándome para sobrellevar el pánico. Mi vida no conoció jamás de estabilidad, siempre giró como ruleta y casi siempre paró en “ mantente alerta ” o “ escapa rápido ”, y con esto quiero decirte que rara vez conocí la sensación de permanencia. Siempre camaleón, siempre nómade. ¿Y ahora? A veces le temo al recuerdo de mi antiguo yo; le temo a escribir con la mano y a borrar con el codo, a sentirme condicionada por una situación que me empuje a volver a actuar o a pensar como antes. Y entonces me repito una y otra vez como si fuese un mantra: “ cuidado con los viejos hábitos”, “cuidado con las reacciones repentinas del viejo manual, porque tan pronto como aparecen desequilibran toda la estructura”, “cuidado con el derrape emocional que no permite que veas las pequeñas cosas que hacen que tu vida tenga un valor único”. Querido lector, vamos a sincerarnos. ¿Cómo no tender a ...

Modo avión

Imagen
Pasaron tres meses desde que el avión que iba a mi interior se detuvo en un peaje; se atascó  entre palabras aleatorias que hasta hoy no logré reunir en un decir. Creí que ya había encontrado la forma de desviar la calle “ frustración ” para llegar directo a “ punto fina l”, pero agregué tantos puntos suspensivos a mis intenciones, que recién hoy amaneció...sí, parece obvio, pero solo bastó una conversación sin palabras de por medio para que pudiera reconocer que despegar marca la ruta pero la constancia reafirma el objetivo. Bastó con descubrir que el desierto emocional nos envuelve a muchos y que decidir transformarlo también es decisión propia. A veces me pierdo pensando en la fuerza precisa que mueve al mundo…en esa mano que no vemos, en esa red de intención que me piensa y me traslada con un propósito (uno que aún no descubro y que me hace pecar de ansiosa), me propone en lugares en donde jamás me había pensado yo misma, y me presenta en la vida de personas que me invitan a cu...

El misterio de escribir

Imagen
Decir que cuando escribo, desde el instante en el que me detengo frente a la hoja, mi cabeza se alinea, sería una falsa ilusión, puesto a que cada vez que el lápiz se mueve, la escritura me envuelve en un mar de palabras infinitas que de pronto aparecen y me aturden; entonces me frustro porque no sé por dónde empezar y me quedo petrificada analizando el vacío del no saber cómo decir. Pero cuando la marea baja y los pensamientos se establecen en una oración, escribir me ordena y me calma. La escritura me abraza… mientras me invita a pensar que la continuidad construye el hábito pero al hábito también lo ayuda nuestra capacidad para compartir la realidad con otros, una realidad vista desde unos binoculares únicos, y cargada de ideología y suposiciones; una que no es en absoluto igual a la de nadie más. Entonces apreciemos cuán únicos nos volvemos al tener el don de la palabra para reflejar la vida de forma irrepetible, y armar una red entre extraños en donde todos vamos en sintonía con l...

Querido regalo del cielo

Imagen
Esta es la carta hecha a mano más real que me haya tocado escribir. Esta es la carta en donde las palabras se fusionaron para darte a conocer la historia más transparente y acertada que me haya tocado vivir; porque yo te vivo, con cada amanecer al lado tuyo te respiro. En fin, este es el relato de cómo tu existencia cambió la mía. ¡Sí! Parece una afirmación románticamente increíble,  y lo es, porque para el momento en que el tiempo se acortó para hacer que nos encontráramos, yo ya no creía…y verte llegar, listo para compartir tu balsa conmigo no pudo haber sido otra cosa más que un regalo del cielo. Me voy a remontar al principio. Cuenta una historia pasada, que páginas antes de escribirte en mi mente yo aún buscaba con desesperación los pedacitos rotos de mi alma, que habían estallado en desilusión la última vez que malentendi al amor como un arma de doble filo; y debo confesar que, cuando el espíritu rompe en llanto, confiar difícilmente es una opción. A consecuencia d...

Querido tú

Imagen
Intento verbalizar la batalla campal de sentimientos que me abordan y me sacuden en este momento; ciertamente es más simple actuar como resultado de un empujón de impulsividad que desde la razón tajante. Me decidí a inmortalizar este instante de adrenalina sobre una hoja de papel, porque…seré sincera al confesar que, la matemática de lo perfecto sobre lo que “deberíamos hacer o no” sería igual de sencilla si la vida fuese un 2+2 en concreto; y no lo es, entonces no me queda otra más que abrazarme fuerte a los impulsos y permitirme el sentir sin peros para que la vida cobre sabor. Querido tú: El cielo sabe bien que, podría escribirte un par de cartas, dos o tres canciones y tal vez algún soneto de esos que nadie leyó jamás; y aunque el mundo sepa que nunca envío las cartas que dedico, voy a escribir a mano cada palabra de mi verdad en este papel, con un fino aroma a convicción, con la duda que me clava el pensamiento, y con la certeza de que lo único real entre tu mente y la mía es ...

Lo que creemos, creamos.

Imagen
Me gusta imaginar que somos como imanes dentro de un campo magnético, y que de forma involuntaria atraemos y repelemos todo y a todos con la herramienta más poderosa que tenemos: la mente ; y podría intentar explicar de mil formas cómo mi creencia en el maravilloso hilo rojo me hace creer que cada uno de nosotros estaba destinado a encontrarse, a leerse y a comunicarse. No es en vano pensar que nada es casual, porque creéme que con cada pensamiento se construyen muros y se derriban imposibilidades, con cada “ no puedo ” que le trasmitimos al desafío nos alejamos un pasito más de nuestro deseo. Somos el as bajo nuestra manga y esa luz de alivio al final del túnel, sólo hace falta que en verdad creamos que en nosotros duerme el arcoíris que tanto pedimos luego de la tormenta. Somos misioneros en busca de la verdad, aprendices a medio ver en un paisaje repleto de señales que se repiten constantemente, camufladas en forma de situaciones que afrontar, personas que descifrar y sueños a los q...

Febrero: el amor como un flechazo a la razón.

Imagen
Febrero : dedicado a las personas que aman. Spoiler : todos Febrero siempre me pone a pensar sobre el amor, y no…no me refiero únicamente al amor romántico que nos venden en las publicidades, no me refiero al 14 de febrero ni a los amores ideales de Hollywood.  Me refiero al amor como un flechazo a la razón, que nos conecta y nos hace vibrar desde nuestro yo más genuino y puro. Me refiero al amor como arma de guerra para combatir las penas que nos abruman y las marcas de cada combate que perdimos, porque pensemos que cada vez que amamos y nos aman, se juntan despacito todas las piezas que creemos que nos faltan, y ya no nos sentimos tan rotos; nos cosemos el corazón con un hilo fino de empatía y compresión. Febrero me pone a pensar cuánto amo yo en tiempos donde al mundo nunca le alcanzan las horas, cómo me amo yo si pienso que amar es abrazarse a las dificultades, cuidarse como la fortaleza que somos por fuera y el cristal que somos por dentro, y vivirnos como si amarnos en ...