El misterio de escribir

Decir que cuando escribo, desde el instante en el que me detengo frente a la hoja, mi cabeza se alinea, sería una falsa ilusión, puesto a que cada vez que el lápiz se mueve, la escritura me envuelve en un mar de palabras infinitas que de pronto aparecen y me aturden; entonces me frustro porque no sé por dónde empezar y me quedo petrificada analizando el vacío del no saber cómo decir. Pero cuando la marea baja y los pensamientos se establecen en una oración, escribir me ordena y me calma. La escritura me abraza… mientras me invita a pensar que la continuidad construye el hábito pero al hábito también lo ayuda nuestra capacidad para compartir la realidad con otros, una realidad vista desde unos binoculares únicos, y cargada de ideología y suposiciones; una que no es en absoluto igual a la de nadie más. Entonces apreciemos cuán únicos nos volvemos al tener el don de la palabra para reflejar la vida de forma irrepetible, y armar una red entre extraños en donde todos vamos en sintonía con lo que nos complementa: la escritura.  

Decir que escribo es como decir que una vez al día me siento a tomar un café con las emociones que se mueven dentro de mí y buscan ser verbalizadas. Esa intensa obsesión que tengo por analizar hasta el último pensamiento y darle vida al expresarlo, porque es claro que si no me siento a escribirlo pareciera que no fuese tan real. Sucede que muchas veces me encuentro con una pregunta que no siempre se responde igual, y cada vez que la estudio se me ocurren más y más motivos para justificarla: bueno… ¿y yo para qué escribo? Y la respuesta debería ser siempre: ¿Y por qué no lo haría? ¿Por qué no haría o dejaría de hacer algo que me purifica? Si escribir es como borrar el caché de mi memoria interna, ¿no? Lo deposito en la hoja y entonces pesa menos en mi espalda, y por supuesto que respiro mejor desde ese momento y duermo mejor al saber que ya no me acecha. Escribir me sana y categoriza mi mente entre lo que vale y no la pena recordar eternamente. Es como la urgencia que se siente ante la necesidad de vivirte y revivir la vida de los demás con el simple hecho de construir unas líneas.

¿Y vos…para qué escribís?

 



 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Mi mejor momento.

Querido reloj de arena

A-diós malos hábitos