Lo que creemos, creamos.
Me gusta imaginar que somos como imanes dentro de un campo magnético, y que de forma involuntaria atraemos y repelemos todo y a todos con la herramienta más poderosa que tenemos: la mente ; y podría intentar explicar de mil formas cómo mi creencia en el maravilloso hilo rojo me hace creer que cada uno de nosotros estaba destinado a encontrarse, a leerse y a comunicarse. No es en vano pensar que nada es casual, porque creéme que con cada pensamiento se construyen muros y se derriban imposibilidades, con cada “ no puedo ” que le trasmitimos al desafío nos alejamos un pasito más de nuestro deseo. Somos el as bajo nuestra manga y esa luz de alivio al final del túnel, sólo hace falta que en verdad creamos que en nosotros duerme el arcoíris que tanto pedimos luego de la tormenta. Somos misioneros en busca de la verdad, aprendices a medio ver en un paisaje repleto de señales que se repiten constantemente, camufladas en forma de situaciones que afrontar, personas que descifrar y sueños a los q...