30 de marzo y todavía llueve
¿Por qué me pasa esto y por qué me pasa aquello? ¿Acaso es real ese contrato de almas que me une y me separa de tanta gente? Cierro los ojos y te veo. Respiro y sonrío.
30 de marzo y todavía llueve. Llueve y me pregunto cuándo va a parar. Porque la lluvia puede ser tantas cosas a la vez...recuerdo que odiabas la lluvia y yo me reía de eso; pensaba que eras tan pesimista.
"La lluvia es bendición, es comienzo"
"También puede ser un buen momento para un café y un libro" te decía.
Y vos me contradecías: " No, la lluvia es tristeza. Te detiene el caminar y te activa el pensamiento; y yo no quiero pensar tanto"
30 de marzo y ahora entiendo que tal vez tenías razón. En varias cosas debo confesar. Todo es y no es, depende de quién seas y cómo percibas la lluvia; cómo sientas la vida. 30 de marzo y ahora estoy de acuerdo con varias cosas de tu sentir. Entonces sonrío de nuevo, porque seguro dirías: "¿viste que al final todos escapamos de algo? Somos todos iguales"
Y al fin y al cabo ¿qué es huir?, ¿qué es "no enfrentar"? Es como sentir la lluvia. Cierro los ojos; me hago consciente que afuera hay mucho ruido y que no estoy segura de cuándo va a parar, pero es mejor si tengo los ojos cerrados. Y de tantas cosas me enseñaste a esconderme con estilo; a seguir andando con neutralidad. Un dia dijiste: "mirá, en 24 años nada te frenó. Vos sos buena para esto. Te pasan mil cosas pero a la vez no te pasa nada,no? Vos sos buena para reinventarte.
Estoy a punto de irme a dormir y se me viene esto a la mente: las estrellas son un espectáculo hermoso que también debieron colapsar para transformarse en lo que son. Entonces te digo gracias de nuevo. Colapsar es renacer...y te lo debo.

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