Ni cuentos ni media naranja
Bueno, comencemos por resumir la historia, y aclarar que de manera confusa y sin sentido hablo conmigo misma. Carta treinta y dos...y seguimos contando. Bello record el que alcanzamos. Treinta y dos cartas que nunca te voy a enviar, claro. Loca y atrevida tenía que ser, impulsiva hasta la médula y testaruda como todas las mujeres que me rodean. Y vos que pensabas que era una modelo de paciencia y cordura.
Me preparo un café para acomodar las ideas mientras intento convencerme que debería dejar de hacer esto diariamente. A veces hacemos cosas sin sentido pero con motivo. Siempre hay un motivo. ¿Y sabes qué? La gente debería ser más feliz con lo incómodo; lo inevitable. Tanta búsqueda de explicaciones que nunca me llevaron ninguna parte. Comprendeme si te digo que a veces uno tiene un dia de infierno. Ahí donde todo parece estar de cabeza; más de cabeza que ayer. Las personas no deberían reprimir su sentir. Y mis sentidos me dicen que te escriba. Entonces sigo. Hoy te escribo mi "crónica de un dia de mierda".Cualquiera diría que después de tantas batallas, de sacarme el corazón y jugarme la vida entera por mis convicciones debería ser más racional, más frígida, diría yo.
"Que tenes que elegir mejor", "que vos esto y aquello".
¡Qué ganas de que me importara algo de lo que dicen! ¡Qué ganas de no encontrarte en sueños para hablar de estupideces! Pero claro, ¡qué se yo de soltar...si sólo soy una experta en dejar la puerta sin candado!
¡Qué se yo de cuidarme de fantasmas ilusorios como vos y como tantos otros que juegan al destino con fichas de indiferencia!
¡Qué ganas de no tener que vivir con un vacío en el pecho que me hace pensar que te llevaste una parte de mí cuando cerraste esa puerta!
Pero es que si yo nací completa; que ninguna media naranja imaginaria me va a hacer creer que no puedo pelear sola con esto. Que si soy testaruda y fuerte. Que con mi orgullo de mujer voy a luchar vestida de amor propio.
¡Y al demonio con los cuentos de hadas! Que cuando uno empieza a estar más con uno mismo, en silencio con sus demonios, la soledad te seduce y te conquista. Que cuando uno se ama con fuerza y con coraje ya no se deja desalmar por cualquiera.

Comentarios
Publicar un comentario