¿Y qué tal si...?
Ayer fue un día revelador, me refiero a nivel mental. Fue uno de esos días en los que te cuestionas todo lo que se te cruza por la cabeza y empezás a preguntarte tantas cosas sobre vos, tu entorno, y hasta la gente que te rodea. Lo que pasa es que probablemente la mitad de esas preguntas aún no tengan respuestas, y en un mundo donde la necesidad hacia la inmediatez está a la orden del día, cuando la respuesta no llega, la "desesperación" te abruma.
A veces sólo con "querer" algo no es suficiente.
Hace tiempo ya que me subí a una calesita mental y no me puedo bajar; días en los que me paro al filo de mi propia vida y no me siento cómoda con lo que veo; y quiero cambiarlo, te aseguro, pero algo me detiene siempre: el miedo a que salga mal . Como seguro te habrás dado cuenta ya, escribo bastante sobre el miedo; y si pensás un poco como yo, sabrás también que el miedo nos gobierna muchas veces, nos frena y nos confunde. Hace tiempo que me siento al borde de la cama y pienso: ¿por qué será que tengo constantemente esa sensación de no haber elegido bien? Nada es suficiente, todo parece llano y monótono. Que si mi trabajo me hace infeliz cada día, que mi carrera universitaria deja mucho que desear...que si mi lugar en el mundo no está justamente acá y estoy perdiendo lo más valioso que una persona tiene: el tiempo.
Lo gracioso es que en todas mis reflexiones no puedo evitar preguntarle a otras personas cómo se sienten con sus vidas, y las respuestas son en modo automático:
"Todos tenemos trabajos que odiamos, no sos la única."
"Nadie es profeta en su tierra."
"Tranquila, la vida es así...a veces son todos los días iguales"
¿Es en realidad "la vida así"? ¿O somos un par de conformistas? ¿Creemos de verdad que merecemos los que deseamos, o simplemente vemos una puerta luminosa al final del trayecto que sólo puede ser cruzado por "los demás"?
Me preocupa ser o no ser feliz, a veces me da insomnio. No quiero gastar mi tiempo en la tierra y sentir que no la vivo como me gustaría. Salgo a la calle y veo gente infeliz, gente enojada, que grita y se desquita con cualquiera, gente triste hace años sin ocuparse de su salud mental. En fín...me preocupa ver gente resignada. La típica frase "esto es lo que hay" no existiría si las personas lucháramos hasta el fín por cambiar la realidad.
Ayer me dormí con toda esta conversación en la cabeza, y hoy desperté con una nueva impronta. "Que tal si..." "¿Y si lo hiciera qué podría cambiar?" Hoy siento que hay que sacarnos ese chip automático que tenemos desde que crecemos en esta sociedad tan dividida, expuesta y determinante. Hoy siento que me quiero animar...cambiar la pregunta para no sentirme decepcionada con la respuesta. ¿Y qué pasaría si todo sale bien?
La mayoría de nosotros no sabe a dónde va, y está bien. A veces creer que el resto del mundo tiene la vida clara y resuelta no te ayuda a ver lo que realmente importa; otras veces no hacerte las preguntas indicadas hace que no encuentres las respuestas que buscas. Nadie tiene el derecho de exigirte que sepas sobre todos los aspectos de tu vida. Si no te hace bien, dejalo. Si no te suma nada positivo a tu vida, que no reste. Y creo que no hay que olvidar esto: ser feliz importa, y mucho.

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