A los hombres de mi vida...

Para empezar, hace casi un día, con intervalos de sueño y trabajo, que estoy sentada frente a la pantalla y no sé bien por dónde empezar a escribir. Es verdad que las personas que pasan por tu vida, más allá del tiempo en que se queden, marcan un punto importantísimo en la línea de tu "antes y después"; y es bastante cómico darme cuenta de que, si tuviera que sentarme a tomar una café con alguno de ustedes, probablemente no verían en mí a quién fui en ese momento. ¡Menos mal! ¡Bendita sea la crisis que me hizo crecer! 

Es cierto también que suelo mirar con frecuencia fotos viejas; me ponen a pensar como un cometa de luz en donde todo sucedió en un instante, de pronto desperté y pasaron veintiséis años. Es ahí que abrazo fuerte los recuerdos de "todo pasado fue mejor"... los dejo en la mesa y tomo la esperanza de "lo mejor está por venir". Básicamente porque cuando eso pase quiero estar lista y disfrutar. Imagináte estar esperando toda la vida y perderte el tren por estar atada al pasado. 

A los hombres de mi vida puedo decirles que hay una alta probabilidad de que no encuentren a alguien más que los ame como yo. Y en este punto de la carta pongo el freno de mano para especificar que no fue ni de engreída ni de increíble, simplemente es que siempre amé de una manera que nadie fue capaz de entender. Y está bien si se excusaran diciendo que mi amor los apabulló; a veces doy demasiado y la gente se espanta, y otras veces me espanto yo misma al ver todo lo que estoy dispuesta a dar cuando siento un amor tan grande que me vuela las neuronas. 
 

A los hombres de mi vida puedo decirles también que si me dieran la posibilidad de rescribir algunos párrafos de mi vida los volvería a elegir, y no porque me guste victimizarme en los errores, sino porque gracias a cada uno de ustedes me descubrí...sí, me pude ver bajo toda esa nube de expectativas y confusión. Me vi ahí intentando ser suficiente, mientras se me escapaba del orgullo el amor propio que me faltó. Me vi también en la negativa que se siente haberla cagado de nuevo, porque creo que es aún peor cuando se falla uno mismo que cuando le fallas a alguien más. 

Así que luego de una larga charla interna, les encomiendo a los hombres de mi vida que, si aún tenemos una escena futura en esta novela de suspenso, no me inviten para seguir averiguando qué les depara el destino, sino para hacerme parte de él y seguir escribiendo juntos.

 

 

  

Sin mucho más que agregar.

Atte: mi yo del presente.

 





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