Respirá...no podés con todo. Y está bien.
En estos últimos años, en donde me pasaron tantas cosas y los momentos
pasaron corriendo veloces por delante de mis ojos, me reconocí frente al espejo
y con orgullo como una persona a la que en muchas ocasiones la suerte la
derribó hacia el suelo...y desde el suelo, debo confesar, todo siempre se vio
muy diferente. A veces mi inconsciente me hace caer de forma intencional
esperando que, una vez resignada, encuentre la manera de restablecer mi
equilibrio; porque caer no significa que perdiste; porque el que cae se levanta
con más fuerza. Siempre.
Sería mentira si dijera que este post sólo lo escribo porque algunas
personas me lo pidieron, porque el tema que voy a encarar es, de cierta forma,
mi talón de Aquiles. Mentiría si dijera también que no me perturba, y hasta a
veces que no me hace recordar quién y cómo soy.
Todo lo que te constituye es en parte el resultado de quién te ayudó a
ser de esa forma. Ya entenderás...
Hablemos de ese sentimiento que prácticamente nos desborda, nos estresa
y nos desvía de lo fundamental.
Hablemos de la necesidad que tenemos, la gran mayoría de las personas,
de poder elegir y controlar todo lo que nos pasa y nos pasará.
Hablemos del miedo que nos provoca que algo nos deje afuera de la cancha
y quedemos a merced del destino. Porque por más que nos preocupemos hasta el exceso,
¿ya está todo escrito, no? ¿Coincidimos en este punto?
Hablemos de: no poder con todo.
Originalmente cuando me planteé este tema que me identifica plenamente,
pues es una frase que repito, sin desearlo en absoluto, todo el tiempo, pensé
que es algo que nos persigue a muchos y nos desgasta. Aun cuando sabemos que no
todo en la vida depende de nuestro control, intentamos barajar opciones,
optimizar el tiempo hasta quitarnos el respiro, y encima pedimos que todo salga
perfecto y en orden.
Muchas veces siento que el control es simplemente una herramienta que
nos descontrola mentalmente. Se me ocurrió pensar cuántas veces me perdí ante
un problema, cuántas veces creí poder resolverlo de inmediato y esa inmediatez
tardó meses en llegar... cuántas veces admití estar al borde de mis límites y
siempre alguien puso la mano en mi hombro y con toda amabilidad me
dijo: no te preocupes, vos podés con todo.
"Vos podés...¿con todo?"
El problema reside en esa frase aprendida que decimos o nos dicen constantemente con el afán de hacernos sentir héroes de nuestro desastre. ¿Quién puede con todo y sin dejar la mitad del alma en el camino?
¿No sienten cierta presión consecuente a esto? ¿El hecho de sentir que
debemos de poder lograrlo porque el resto del mundo considera que si siempre
pudiste deberías poder ahora también? ¿Y qué si hoy no puedo?
Hoy 29 de diciembre, momento concluyente del año, donde todos podemos
apreciar desde nuestra ventana como cada persona va corriendo por la ciudad de
forma acelerada e histérica intentando terminar lo que empezó en marzo...hoy 29
de diciembre, cuando reconozco que este año presentó en mí varios desafíos
personales, me siento a ver las horas pasar y hago lo que puedo...como
puedo.
Porque estoy en camino a entender que delegar tareas también es sano.
Porque para ordenar afuera es necesario ordenar primero adentro. En mi cabeza; hacer espacio y determinar prioridades.
Y si vos también estás haciendo malabares en tu caos, te abrazo y te digo: "respirá...no
podés con todo. Y está bien"

Holaaa, me he encontrado tú blog por la iniciativa seamos seguidores y ha sido una grata sorpresa leerte, me ha encantado mucho.
ResponderEliminarYa sigo tú blog, espero que siga creciendo y tengas mucho éxito💖
Te espero por el mío: http://lectoraficionada.blogspot.mx/
Hola!! Muchas gracias por tu visita, me alegra mucho que te haya gustado el blog. Ya me paso por el tuyo y te sigo :)
EliminarAbrazo grande!
Gracias por pasarte por mi blog, ya te sigo yo también :3
ResponderEliminarHola! muchas gracias por quedarte como seguidora :)
EliminarSaludos!