Soñá alto...y alto vas a llegar.
Muchas veces tengo la sensación de que estoy transitando una racha con más desaciertos que aciertos, y es que uno siente por momentos que el universo no escucha lo que pedimos. Me ha pasado también de imaginarme cruzando el corazón de esa racha contra todo pronóstico…con una lista de intenciones en una mano, y una vela encendida en la otra; y de pronto me encontré en el medio del camino peleando con una fuerza en contra mano que intentaba empujarme hacia afuera. A veces gané…creo, o llegué un poco más lejos que la última vez, y a veces me rendí y volví llorando al punto de partida, con una bocanada de insultos al destino que no supe pronunciar. Y parada en el inicio de todo me replanteé: “¿será que no lo estoy deseando con suficiente fuerza?”
No.
El problema está en que vivimos comparando nuestro fracaso con
el éxito ajeno, y nos enfocamos más en qué tan rápido tardan los otros en
llegar a la meta, que en las preguntas que deberíamos hacernos para abrir
nuestras propias puertas. La misma llave no encaja para todos por igual. El
tiempo es tiempo y va a pasar tan rápido que si corremos para intentar acelerar
los resultados vamos a terminar siendo como un tren que no sabe frenar a tiempo
para recoger las pequeñas recompensas del trayecto.
Soñá alto, pero no a la altura en la que crees que podrían
llegar según tus aparentes posibilidades; soñá con la imaginación, con el
pensamiento y por arriba de tus expectativas. Ayer, ordenando mi habitación,
encontré un calendario del 2020 que compré con mucha intención en diciembre del
año pasado; al principio me entristecí un poco porque la realidad es que este
año se llevó puesto la mitad de nuestros planes, y después de varios minutos me
di cuenta de que este año me dio cosas que no pedí y agradezco enormemente. Si
estoy acá compartiendo lo que siento es porque el laberinto me trajo a esta
salida sorprendente, y lo que de verdad importa es que merecemos vivir la expansión
de nuestros sueños, así como también merecemos dejar de gatear bajo la sombra
de nuestros miedos.
Siempre me causó mucha intriga la forma en la que el
Universo se empodera con la “Ley de
atracción” (aunque no voy a abordar mucho este tema ahora porque me
explayaré en otro post más adelante); y hoy creo que, después de sentir que ya
tuve suficiente de navegar sin sentido y a contra corriente, tengo la
responsabilidad de reorientar mi brújula.
La verdad de este post, es que en estos últimos días estuve
leyendo e incluso viendo películas que hicieron el suficiente ruido en mí para
que me siente a pensar sobre esto.
“Si no sabes lo que
querés, ¿cómo lo vas a pedir?” y es acá donde radica la diferencia entre “no tengo suerte” y “no estoy proyectando un mensaje en concreto”.
En este preciso instante estoy sentada frente a la ventana, esperando
que ocurra un bello eclipse que desearía poder ver de cerca, y pienso,
metafóricamente obvio, que nuestra vida está llena de eclipses… momentos en donde
nos quedamos a oscuras completamente…perdidos durante segundos o años que
parecen una eternidad, y de pronto se hace la luz (porque al final la luz sale
siempre) y todo parece estar un poco más claro que ayer.
Así que si estás en el mismo kilómetro de la ruta como yo,
será útil entender que la oscuridad, sea mental o real, no se creó para infundirnos
miedo. Creamos que el momento va a llegar cuando dejemos de desearlo desde la
necesidad.
“El que cree, crea”
me dijeron un día.

¡Hola, Marina!
ResponderEliminarLlegué a tu web por pura casualidad y me encontré con semejante entrada, la verdad es que me ha encantado leerte, creo que necesitaba este escrito, cuántas verdades que a veces no vemos o no queremos ver. Pues sinceramente te doy las gracias por tus palabras, acá me tienes de seguidora (Marianna 2.0).
Un gran abrazo, nos leemos con toda seguridad ;)
Hola!! Qué lindo tu comentario, muchísimas gracias. Lo hago con mucho amor y respeto hacia todos los que me quieran leer! Ya me paso por tu blog también! Saludo muy grande :)
ResponderEliminarHe llegado hasta ti por la fórmula de Seamos Seguidores y lo primero que he leído me ha encantado. Te expresas de maravilla. Tienes toda la razón en que no podemos soñar por encima de nuestras posibilidades, bueno soñar puede que sí pero hay que aceptar cada pasito como un premio. La suerte, como siempre le dije a mis hijos, es para quien se la trabaja, el universo nos ayuda, pero el trabajo hace mucho.
ResponderEliminarUn abrazo.
Hola Charo! Que alegría que mi blog te haya causado una buena impresión! Coincido en todo lo que dijiste: "el universo nos ayuda, pero el trabajo hace mucho". Totalmente! Creo que hay que ponerse "METAS" y "metitas" y sentirse afortunado de alcanzar cualquiera de las dos, cada paso que damos es un abrazo enorme que debemos darnos hacia nosotros mismos.
EliminarQue andes muy bien!
Nos leemos pronto! Saludo grande :)