La guerrera en el espejo

Martes 5 de enero

Querido lector:

Para situarlo en contexto admito que soy una persona autoexigente (más de lo que me gustaría), y aunque muchas veces me he puesto a pensar de dónde viene esa necesidad de hacerlo todo bien, entendí que ningún comportamiento se origina por una sola razón o a causa de una sola persona. A veces siento que muchos aspectos de nuestra personalidad se construyen con el tiempo y otros constituyen nuestro propio ser; y esa frase típica que empleamos como capricho negado al cambio (aquí, por supuesto, me incluyo): "así nací, así soy", tiene que ver con nuestra esencia que habla más fuerte que el tiempo y que cualquier dogma social. 
Admito también que encuentro cierto hobby analizando(me) en el pasado, y dado que me pierdo y me encuentro todo el tiempo, la niña del ayer se hace presente casi todos los días. Querido lector, no me juzgue si le digo que muchas veces acudo a ella esperando que me diga cómo defenderme de las piedras que yo misma me pongo en el camino; claro está que el peor enemigo frente al espejo es nuestra propia imagen juzgando lo que cree que ve de sí misma. Cuando era chica me preocupaba bastante el hecho de no saber cómo dejar mi huella (sí, era una niña excéntrica), temía descubrir que el mundo esté lleno de personas iguales...todos dedicándose a lo mismo, diciendo lo exacto y sin posibilidad para destacar. Y acá aparece mi padre en escena, que siempre me inculcó el mundo como un lugar de iguales en donde ser distinto era una cualidad increíble,  y recuerdo su voz diciendo: "hagas lo que hagas que sea único"...y he aquí la razón de mi auto-exigencia, he aquí intentando ser un faro en la oscuridad con mis palabras.
Cuando publiqué mi post "Soñá alto y alto vas a llegar" creo que mi intención era recordarme que por más que el barco amenace con hundirse o la brújula no marque el destino que planeaba, al final vamos a llegar a tierra firme. Firmes aunque nos haya costado alcanzar la cima una infinidad de obstáculos. Firmes aunque parezca que "me cuesta más que a nadie" (porque esto nos lo repetimos todos alguna vez) 
A veces simplemente me siento a pensar qué haría la niña del pasado, cómo respondería a las adversidades con su personalidad directa y decidida. Cierro los ojos y me observo, porque aunque intentemos buscar las respuestas afuera, en las soluciones de otras personas, la llave está siempre adentro. En vos. La niña en el espejo me repite todo el tiempo que mis "límites son mentales" y se ríe, claro, porque yo ya lo sabía...y se va, porque aunque no crea que tengo las herramientas para resolverlo, ella cree en mí. Sabe que voy a lograrlo. 
¿No es gracioso darse cuenta de que en realidad no cambiamos con los años? Aún soy esa guerrera del espejo. 
Hoy me senté con mi cuaderno en mano y reflexioné que tal vez todos tengamos lo mismo para decir pero nunca nada será dicho con la misma perspectiva. La palabra puede ser un caballito de batalla para deconstruir un poco el mundo de autocrítica en el que vivimos y para hacer de esa sopa de letras mental una nueva forma de hablarnos cada vez que nos señalemos frente al espejo.

Querido lector, antes de cerrar mi carta, debo decir que a veces olvidamos sonreírnos...olvidamos darnos una palmada en el hombro y dedicarnos las mismas palabras amables que le damos a los demás. Quizás olvidamos el simple hecho de entender y valorar que a nuestras batallas, alguna vez, las vamos a recordar entre risas y copas desde la cima de nuestro éxito.

 


Sin nada más que agregar, le agradezco que me elija para ocupar unos minutos de su valorado tiempo. Y si en algún momento, aunque haya sido un segundo, esbozó una sonrisa y un recuerdo vino a su mente, es porque entonces no somos tan distintos. Usted también es guerrerx.

 



Firma

La guerrera del espejo.


(Esta soy yo a los cinco años practicando mis poderes mágicos para la cámara 

😅)



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