La vida es un flash
Nuestra certeza acerca de las cosas pende de un hilo; nuestra vida en sí misma pende de un hilo, y ese hilo es tan fino pero tan fuerte que con tan sólo un par de tic tac del reloj todo puede transformarse. Sí…parece irrisorio pensar que en realidad no estamos tan lejos del mañana como creemos, y que cuando el tiempo se deshace, no se desprenden simplemente del él miles de recuerdos y detalles que van a quedar almacenados en nuestra memoria, sino que también se desdibuja nuestra posibilidad de tomar esa oportunidad. La oportunidad de hacer las cosas bien.
¿No somos afortunados, en cierto punto, de poder reescribir
al menos la perspectiva con la que vamos a juzgar lo que nos pasa?
Y toda esta reflexión es en realidad la consecuencia de una
semana para olvidar, pero bueno, ¿quién no la tuvo? A veces la vida te apura
con un par de cachetazos y te despierta en medio de un tormento de realidades y
situaciones que podrían dejarte a la deriva…a la deriva con muchas decisiones
que tomar para no sentir que la pirámide de naipes se derrumba por completo.
Claramente el ser humano no actúa igual cuando piensa que está a dos pasos de
perderlo todo. Pero ahora bien, ¿qué es todo?
Y esa pregunta me hizo recordar una vieja conversación con
un amigo, cuando personifiqué un monólogo acerca de todas las cosas que me
faltaban, los planes fallidos, los cambios que no se daban y lo mucho que me
estaba esforzando por dar un paso adelante “sin resultado alguno”. Recuerdo
sentir que mi vida estaba frustrada por miles de impedimentos (varios reales y
el resto imaginarios). Y entonces, después de dar la suficiente pena al mundo,
me preguntó algo tan simple que me dejó pensando incluso después de haber
colgado el teléfono.
“¿Y para qué necesitas todas esas cosas?”
“¿Toda esa lista para
ser feliz?”
Por supuesto que no le respondí…
Y hoy sentada en el sillón de mi casa observo todo con
detenimiento. Mamá está en la cocina, y mientras termina de preparar un
exquisito plato de pastas (que en breve disfrutaré) tararea una canción que pasan
en la radio. Mi perra nos observa también, lo hace a cada instante, como si no
hubiese otra cosa más interesante que nosotras. Mamá me llama para conversar de
las trivialidades del día a día, me acerco y rápidamente nos reímos de una
anécdota sin sentido. En ese instante nos interrumpe el sonido del teléfono
sonando: es mi abuela, y en un segundo recuerdo que aún tengo un mensaje sin
contestar de mí mejor amiga. Mi risa resuena todavía en el espacio. Suspiro con
alegría…ya me olvidé el motivo de mi mal día.
Y en ese momento supe que en realidad lo tengo todo.
La vida es un flash que te dejará encandilado miles de
veces, lo que de verdad importa es mirar hacia la foto en el momento indicado y
no olvidarse de lo importante.
Lo demás se resolverá. Siempre lo hace, incluso cuando temas
lo contrario.

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