Querido tú

Intento verbalizar la batalla campal de sentimientos que me abordan y me sacuden en este momento; ciertamente es más simple actuar como resultado de un empujón de impulsividad que desde la razón tajante. Me decidí a inmortalizar este instante de adrenalina sobre una hoja de papel, porque…seré sincera al confesar que, la matemática de lo perfecto sobre lo que “deberíamos hacer o no” sería igual de sencilla si la vida fuese un 2+2 en concreto; y no lo es, entonces no me queda otra más que abrazarme fuerte a los impulsos y permitirme el sentir sin peros para que la vida cobre sabor.

Querido tú:

El cielo sabe bien que, podría escribirte un par de cartas, dos o tres canciones y tal vez algún soneto de esos que nadie leyó jamás; y aunque el mundo sepa que nunca envío las cartas que dedico, voy a escribir a mano cada palabra de mi verdad en este papel, con un fino aroma a convicción, con la duda que me clava el pensamiento, y con la certeza de que lo único real entre tu mente y la mía es el puente ideal que nos divide.

Sabrás seguramente sobre la ciencia de reconocer a alguien con tan sólo mirarlo a los ojos, y es que tu mirada tiene la calma que a mi inseguridad le falta, y es que tengo que dejar por escrito también que verte transformar las paredes de la realidad no puede ser otra cosa más que un acto de salvación.

Entonces llegué a ese punto del cuestionario en donde uno se pregunta qué vemos cuando vemos  a los demás, cuando mi cabeza es una sopa de letras en búsqueda de las preguntas que aún no me animo a hacerme.

Querido tú, vengo caminando en círculos hace tiempo y ya no me quedan margaritas para dejar a mi paso; confío en el los puentes que cruzo y esta vez no voy a dejar miguitas, pues estoy segura de que no voy a perderme.

Sin mucho más que agregar, esto es lo que soy, no hay otra verdad bajo el antifaz. Debo aclarar que dejé el miedo en el ayer, así que me vine al presente sólo con un libro vacío y hojas que rellenar, por lo que espero que traigas la pluma y la tinta o no habrá historia que contar.

Querido tú…no tengo tanto que ofrecer, pero apilaré todas mis cartas y te construiré un castillo del que probablemente y a mi fortuna no querrás irte.




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